lunes, 30 de julio de 2012

Despertar


...me levanté de la cama, no sin dificultad, y apoyé los pies en el suelo, justo al lado de un pedazo de dignidad que yacía en la alfombra. Lo recogí con las manos y a continuación me impulsé para ponerme de pie. Al encender la luz vi que sobre la mesa yacía una cantidad importante de autoestima y la agarré como pude. Fui hacía la estantería y junto a la cadena de música encontré detrás de unos discos un buen trozo de motivación, y aproveché para poner un CD de Foo Fighters. Me puse unos pantalones cortos y la camiseta del día anterior y descubrí que debajo de ella había otro pedazo de dignidad un poco mayor que el de al lado de la cama. Caminé unos pasos hasta el armario donde se encontraban las zapatillas de deporte y vi que dentro de una de ellas había lo que parecía un buen puñado de energías. Una vez vestido recogí de la mesa el vaso vacío, la botella de ron y el plato con los restos de la cena de la noche anterior y lo llevé todo a la cocina. De dentro de la nevera saqué un trozo de pizza y lo guardé en el estómago en cuestión de segundos, y fue entonces cuando vi que detrás del brick de leche estaba casi al completo, envuelto en papel de plata, mi orgullo. También me lo agencié. Me guardé una llave de la puerta de casa y salí a correr cuando el cielo aún contenía débiles estrellas que se preguntaban que hacía en la calle a esas horas. Mis piernas reaccionaron como deseaba y aún resonaba la música dentro de mi cabeza mientras recorría los kilómetros que separaban mi casa del éxito, corriendo y deshaciéndome a cada paso de las malas experiencias, de los malos comentarios, de los fracasos y de las decepciones. Habían conseguido que decayera, que perdiera toda esperanza y que me dejara hundir, pero aquella mañana en la que el sol asomaba por el horizonte para calentarme, estaba preparado para intentar, de nuevo, comerme el mundo...

martes, 24 de julio de 2012

Celebración


...Nacho, Juan y Pedro tenían la calle entera para ellos solos, no tenían ningún problema para correr, nadie les estorbaba. Un punto muy a favor cuando te has tomado entre 7 y 9 copas y te persigue un portero de discoteca que pesa 120 kg como mínimo. Empezaron a adentrarse por calles secundarias y pronto lograron despistar al perseguidor. Los 120 Kg no son fáciles de mover en grandes distancias.

- ¡Loco! - Dijo Nacho - ¿Pero no te habías dado cuenta de que esa chica iba acompañada?

- Podía ir trodo lo acompañada que tú digas, pero mme estaba ponindo... ojjitos - Contestó Pedro, cuya lengua no reaccionaba como él quería

- ¡Vosotros dos!, rápido, mirad a esos dos de ahí - Intervino Juan señalando a un hombre y una mujer que salían de un portal. Él iba con vaqueros y camisa blanca y parecía bastante furioso. Ella, vestida con una falda hasta las rodillas y una blusa, lloraba mientras gritaba al hombre - Creo que deberíamos ir a ver qué pasa

Nuestros tres amigos, que se encontraban de celebración un miércoles a las tres de la madrugada, se acercaron a la pareja sin titubear. El hombre había abierto la puerta de un Porsche 911 Carrera y obligaba a la mujer a que entrara en él a gritos. Ella parecía desear cualquier cosa menos entrar en aquél coche.

- ¡Déjala en paz!, ¿No ves que no se quiere ir contigo?, súbete al coche y vete que nosotros cuidaremos de ella - Dijo Juan, quién se había adelantado con respecto a sus dos amigos.

- ¿Pero vosotros quiénes sois?, marchaos a casa mocosos, aquí no pintáis nada - Contestó el hombre.

- ¿Pero cómo una shica tan uapa como tu puede derrambar una sola lágruima?, debería eshtar prohibido - Le dijo Pedro a la mujer, que con todo el alboroto fue la única que le escuchó. El autor del intento de piropo era incapaz de quitar los ojos de su cara, como si nada más estuviera pasando alrededor.

- ¡Vete o llamamos a la policía!, les encantará encargarse de un maltratador malcriado como tú, ¡Largo! - Gritaba Nacho, quien ya había alcanzado el mismo tono de voz que Juan.

El hombre, cada vez más alterado, centró su rabia en los tres chicos. Pero ellos, que esa noche se sentían dispuestos a todo, no dieron ni un paso atrás. Llegados al clímax de la situación, hubo un forcejeo entre el hombre y Juan, que acabó con nuestro "algo más que contento" joven estampado contra la ventanilla del Porsche. La mayoría de los cristales cayeron en el asiento y libraron a las manos de Pedro de algún que otro corte cuando se apoyó en el suelo para levantarse. Ahora sí que se había vuelto completamente loco el hombre de vaqueros y camisa, sus ojos ardían y por el cuello empezó a circular tanta sangre que las venas se marcaron hasta el punto de volverse visibles incluso para quien ve doble. Los tres jóvenes empezaron a correr de nuevo siguiendo la misma estrategia que habían utilizado con el portero de discoteca, hasta que acabaron escondidos en un parking subterráneo. Cuando recobraron el aliento se miraron a la cara y ninguno pudo contener la risa. Rieron y rieron hasta que Juan dijo - Espero que estés disfrutando de tu celebración, señor arquitecto. Ahora que has terminado la carrera y empiezas una vida seria ya no podremos tener estas noches - Y Nacho negó con la cabeza mientras reía.

Siguieron hablando un rato entre ellos dos sobre la vida adulta, jurando y perjurando que seguirían realizando todas las locuras que pudieran, hasta que uno de ellos se dio cuenta de que Pedro estaba mirando a la nada con una sonrisa de oreja a oreja. - ¿Estás bien? - Preguntó uno de ellos.

- Mejor que nunca - Contestó Pedro. Acto seguido sacó un trozo de papel del bolsillo y dijo - Se llama Andrea, me ha dichuo que llevaba messes querriendo dejar a su nofio, el tio al que habbeis roto la fentanilla, pero que nunca lo connseguía. Éste es su telfono. Creo que estoy enamborado...

Y los tres amigos rieron durante todo el viaje de regreso a casa...

miércoles, 18 de julio de 2012

Electricidad


...No temáis, soy vuestra mamaíta ita ita. Tengo la voz gruesa, es que estoy afónica. ¡Vamos cabritillos, dejadme entrar! – Dijo Jack. Dentro del baño, Wendy gritaba al lado de la puerta mientras veía como ésta se convertía en astillas a medida que golpeaba el hacha contra ella. Tras varios impactos el agujero se agrandó lo suficiente como para que Jack Torrance metiera la cabeza y dijese -  Aquí está Jack… Cuando de repente la televisión se apagó. Y con ella la lámpara situada en la mesilla cuya bombilla suponía la única fuente de iluminación.

- Creo que se ha ido la luz, voy a comprobar el cuadro de fusibles. ¿Tienes el móvil a mano para iluminar? - Preguntó Miguel mientras tanteaba con el brazo la distancia a la que se encontraba la mesa del salón.

- Que va, me lo he dejado en casa. Espera no te vayas sin mí, que no me quiero quedar sola a oscuras - Contestó Fátima, la novia de Miguel. Aquella noche tenían la casa para ellos solos puesto que los padres de Miguel se habían ido durante el fin de semana a lo que ellos llamaban un "retiro espiritual" a un pequeño pueblo de Extremadura. Decían "o te alejas de la civilización de vez en cuando o ésta acaba contigo". Llevaban yéndose una vez al año desde que Miguel tenía memoria.

- Bueno utilizo el mío, espero que aguante la batería porque está al mínimo - Comentó mientras se dirigía a la entrada principal - Están todos los fusibles hacia arriba. Voy a ver si hay luz en la calle. Nada, está toda la calle sin luz, será un apagón momentáneo, entremos dentro otra vez y esperemos a que vuelva.

Fátima, que no soltaba la camiseta de Miguel ni un segundo, dijo - Creo que mi hermano me contó ayer que esto podía suceder, que lo había leído en National Geographic. Decía que según la NASA se estaba acercando una tormenta solar hacía la Tierra y que tenía la magnitud suficiente para quemar los transformadores de alta tensión. También me empezó a explicar que dependiendo de la situación de los polos de la tormenta afectaría de mayor o menor manera, pero a partir de ahí le dejé de escuchar... ya sólo le veía mover la boca y los brazos como un loco, dando saltos y hablando de campos magnéticos y auroras boreales.

- Si, algo me comentó mi padre también sobre las auroras boreales, que con suerte podrían ver una a pesar de estar tan lejos del Polo Norte - Contestó Miguel mientras comprobaba que también había quedado inutilizada la línea telefónica - ¿Fátima, dónde has ido?

- Estoy aquí, detrás de ti – Contestó.

Miguel, con un tono de voz algo más serio dijo - creo que he escuchado algo dentro de la casa.
La joven pareja se agarró más fuerte y se dirigieron al salón de nuevo, cuando de repente ella soltó un grito ahogado - ¡He visto moverse algo en el pasillo!, ¡te juro que algo se ha movido, creo que alguien ha entrado en la casa!

El móvil apuntó inmediatamente hacia el pasillo iluminando el perchero con varios abrigos y un par de fotos enmarcadas que colgaban de la pared. Ni rastro de una tercera persona. Salvo la zona iluminada gracias a la pantalla del teléfono el resto de la casa estaba en completa oscuridad. Esa noche no contaban con la ayuda de una luna llena, y por supuesto de la calle no recibían nada de luz. En aquel momento todo era oscuridad salvo algunas débiles sombras. Decidieron inspeccionar los cuartos que había en la planta baja. Él delante, ella abrazada a su espalda, comprobaron que estaban solos.

- ¿Y si ha subido a la planta de arriba?, te prometo que he visto pasar algo, una sombra se ha movido, tienes que creerme. ¿Por qué no llamamos a la policía? - Susurró Fátima al oído de su novio

- No hay línea, ya lo he comprobado. Seguro que te ha engañado la vista, es imposible que haya entrado alguien sin que lo hayamos oído. Voy a subir un momento arriba, compruebo que no hay nadie y bajo. Tú quédate aquí, será solo un minuto - Dijo Miguel.

- Ni loca me quedo aquí sola - Sentenció ella, y acto seguido se apagó el móvil - Deja de hacer el tonto y enciende el móvil otra vez.

- No puedo... se ha quedado sin batería - Contestó el joven – No funciona nada y no sé dónde hay una linterna.

Entonces fue cuando en el piso de arriba, justo encima de sus cabezas, escucharon el golpe de un objeto al caer al suelo. Ya no había lugar a dudas, y Fátima le hizo saber su miedo clavándole las uñas en el antebrazo.

- Venga Miguel no me jodas, tiene que haber algo que ilumine en esta casa. ¡Una puñetera vela!, hay alguien ahí arriba - Comenzaron a sonar pasos, y éstos se dirigían a la escalera - ¡Y va a bajar!, ¡necesitamos una vela!

- Lo sé lo sé, pero no sé dónde puede haber. ¿Sabes la cantidad de años que llevo sin usar una vela? – Dijo, impotente, sabiendo la importancia de aquella situación.

Lucas, el hermano mayor de Miguel, se dirigía tranquilamente hacia las escaleras. Aquella misma mañana se había escapado del hospital psiquiátrico donde, quince años antes, había entrado por intentar matar a su padre ahogándole con sus propias manos mientras dormía. Hoy, con un cuerpo mucho más desarrollado y un cuchillo de la mano, bajó las escaleras hasta encontrarse de nuevo con su hermano pequeño, y de esta manera volver a convertirse en hijo único. Esta fatídica coincidencia, que el mismo día en que el peligro entra en tu casa tenga lugar la mayor tormenta solar de los últimos ciento cincuenta años, podría haberse evitado si la joven pareja hubiese podido iluminar la escalera y obtener así unos segundos de ventaja para poder escapar. Si la hubiesen iluminado con, por ejemplo, una simple vela...

lunes, 9 de julio de 2012

Estudiantes


...el profesor adjunto caminaba por el pasillo en dirección al aula reservada donde le esperaban los tres estudiantes. Cargado con un maletín de una mano y de una montaña de exámenes por corregir de la otra tuvo que empujar la puerta de la clase con la cadera para poder entrar. Una vez dentro vio a los tres alumnos hablando entre ellos con bastante seriedad, a pesar de ser viernes por la tarde en pleno Julio.

- Buenas tardes, perdón por el retraso. Bueno, ¿entonces sois vosotros los tres estudiantes que van a cambiar por completo el panorama energético mundial no? - Dijo el profesor, y acto seguido rieron los tres jóvenes con una risa nerviosa, sabiendo que intentaba exagerar la situación pero que no andaba muy lejos de la realidad.

- Buenas tardes, yo soy Alberto - Contestó el primero mientras le estrechaba la mano

- ¿Qué tal?, yo me llamo César - Dijo el segundo

- Hola, buenas tardes. Yo soy Nicolás - Añadió el tercero

Sus edades rondaban entre los 22 y los 25 años y vestían pantalones cortos y camiseta. Uno de ellos llevaba una camiseta de lo que parecía ser un grupo de música llamado The Black Keys. El profesor se sentó apoyado en una mesa delante de ellos y se presentó.

- Encantado de conoceros. Me llamo Santiago y para mí es un placer ser vuestro guía en este proceso de creación de vuestro Plan de Empresa. Ya sé que se os ha otorgado una mención especial de la Universidad por todo lo que habéis trabajado hasta ahora, y por supuesto por vuestra labor de investigación, pero lo que vamos a realizar ahora es un proyecto consistente y fiable que se pueda presentar a las grandes multinacionales, y que éstas estén deseando entregaros un  buen puñado de millones para que lo pongáis en práctica. Es importante que no tenga ningún punto débil, ¿habéis pensado ya como repartiros el trabajo? - Comentó el profesor mientras se secaba el sudor de la frente

- Sí, lo tenemos ya todo más o menos repartido - Contestó Nicolás - César se va a encargar del apartado económico, ya tiene calculada la inversión inicial y la estimación de ventas y cuadros de amortizaciones de los primeros diez años. Alberto se centrará en el plan tecnológico y ya lleva con ello varios días y yo me encargaré del plan estratégico y de la presentación a los inversores -

- Podemos tenerlo acabado en tres semanas, listo para empezar a presentar - Añadió César

- Yo creo que con dos semanas es suficiente, ten en cuenta que ya lo tenemos avanzado y llevamos varios meses trabajando en el proyecto - Contestó Alberto

- Sí, yo también creo que en dos semanas podremos tenerlo acabado, tenemos muchas ganas de llevar esto a cabo y ahora que hemos acabado exámenes tenemos todo el tiempo del mundo para dedicarlo a esto- Concluyó Nicolás

- Bueno bueno, a ver, un poco de tranquilidad. No nos precipitemos. Me parece bien como os habéis repartido las distintas partes, y más adelante quiero tratar un par de temas más con vosotros, pero quiero que me tengáis esto para dentro de tres meses - Dijo el profesor, y los tres alumnos empezaron a agitarse

- ¿En tres meses?, ¡eso es mucho tiempo! Tenemos que hacerlo cuanto antes, para poder presentarlo lo más pronto posible a las multinacionales - Dijo Nicolás, que habló más alto que sus otros dos compañeros

- Si,  si, ya lo sé. Pero, ¿cuántos años tenéis?, ¿veintitrés?, ¿veinticinco como mucho?, y estamos en pleno verano. Ahora es el momento de que disfrutéis y lo paséis bien, ya tendréis toda la vida para trabajar y progresar como profesionales pero ahora sois jóvenes. Tenéis que salir, tenéis que divertiros, tenéis que vivir. No va a cambiar nada en estos tres meses, todo seguirá igual y os recibirán de la misma manera. Así que ahora disfrutad el verano, iros de vacaciones y salid a perseguir chicas - Dijo el profesor

Los tres alumnos sonrieron...